El final de una era siempre es el principio de otra

<<Nadie sabe como comenzó, nadie tiene la respuesta al gran enigma, ninguna civilización ha conseguido hacer la pregunta correcta, y a pesar de ello, la vida sigue su curso, con tesón, imparable, constante…

Da igual a que punto de la galaxia te dirijas, donde pongas tu bandera, nunca serás el primero, siempre habrá aparecido antes de que tú llegues, una civilización, no importa su ciclo de desarrollo social, tecnológico o cultural, siempre seras un segundón, la vida llegará antes que tú, nos tiene cogida una ventaja de eones y jamás conseguiremos alcanzarla.

Existen miles de millones de civilizaciones en nuestra galaxia, ¿tantas?, si, tantas, e incluso con una cifra tan grande quizá me quede corto. Puede que no existan en este instante, puede que no existan en nuestra linea temporal, y no te hablo de otras galaxias porque aún desconocemos la inmensidad del universo, ya nos resulta excesivamente grande nuestra galaxia, y solo sabemos que es una de muchas, y que no es de las más grandes.

Llegamos a este planeta con el objetivo de salvar el nuestro, con la intención de conseguir ese metal dorado tan valioso para nosotros, nuestro planeta se moría, y nuestros científicos habían encontrado una manera de salvarlo, pero necesitábamos oro, cantidades ingentes de oro, y este planeta estaba lleno de ese metal. No te contaré toda la historia, pues tienes muchos libros donde leerla, pero si te diré algo que esos libros no te contarán, nos equivocamos.

Necesitábamos mano de obra, nuestros astronautas se negaban a trabajar en las condiciones que se requerían para extraer el preciado metal, el trabajo en las minas era demasiado denigrante para ellos, y nos vimos obligados a hacerlo. No pensé en lo que estaba haciendo en aquel momento, sinceramente, la situación no me dejo.

Jugamos a ser dioses, creamos una raza esclava, modificando la vida que en ese planeta nos encontramos, modificamos una especie entera para darle las habilidades que se requerían para trabajar en las minas, y poco a poco esa especie fue creciendo. Aprendían rápido, y eso nos sirvió para enseñarles nuevos trabajos, nos hacían la vida más fácil al encargarse ellos de las actividades más mundanas de la vida, pudiendo dedicarnos a aquellos asuntos que considerábamos más importantes.

Nos adoraban, nos creían dioses, y eso nos gustaba, nos hacia sentir poderosos.

Algunos de los nuestros consideraron que aquellas criaturas podían dar aún más de ellas mismas, pues total, los habíamos creado a nuestra imagen y semejanza.

Todo iba prosperando, y sin saberlo, fuimos creando una civilización primitiva muy semejante a las que se narran en los archivos históricos de nuestra propia raza. Esas criaturas aprendieron mucho y rápido, y se volvieron valiosas. Algunos de los nuestros se olvidaron de nuestro planeta, y adoptaron aquel nuevo planeta y a sus habitantes como suyos.

El tiempo hizo que las rencillas afloraran. Aquellos que se convirtieron en los nuevos dioses de esta civilización artificial se apoderaron de los recursos, aquellos preciados recursos que tanto necesitábamos para hacer que nuestro propio hogar siguiera vivo.

Hubo una guerra. Aquellas criaturas fueron usadas como soldados, y su población fue diezmada.

Solo entonces se comenzó a escuchar aquella voz que tanto tiempo llevaba intentando hacernos ver nuestro error, mejor dicho, nuestros errores. Nos llevo tiempo comprender el todo, comprender la situación que nosotros mismos habíamos creado, y nos fuimos, sin mirar atrás, dejando a nuestros niños solos, abandonando a aquella civilización artificial creada a nuestra imagen para que siguieran un curso natural de evolución, lejos de nuestra influencia directa, al menos, en la medida que pudieran y les dejara el recuerdo de nuestra existencia.

Aún guardo la esperanza de encontrarme de nuevo algún día con mis niños, aunque soy consciente de que ello no les haría ningún bien, pero eso no me hace perder esta añoranza.>>

 

Fragmento de la autobiografía del Teniente Setti. Enciclopedia Xannuna.

 

 

<<Buenos días, bienvenidos a mi clase, mi nombre, como ya todos sabrán es Fenuku, aunque me pueden llamar como buenamente quieran, el nombre solo es algo que se usa para identificar a una persona o cosa, y yo llevo más de media vida identificándome con muchas personas y vidas. Como seguramente también sabrán esta es el Aula de Interpretación, también llamada la AI, si, ya saben, como si se hubieran pillado un dedo con la puerta.

En este aula se busca que los alumnos, es decir, ustedes, aprendan, o al menos, consigan algunas nociones sobre lo que es la interpretación de roles y que consigan meterse en sus personajes lo suficiente como para que no haya distinción entre los personajes interpretados y ustedes mismos.

Bien, muchos de ustedes habrán jugado a los juegos de rol alguna vez, o, en su defecto habrán hecho infinidad de juegos de roles en su infancia, aunque posiblemente no lo sepan, por ello a partir de este momento hablaré con ustedes como si de un juego de rol se tratara, así que deduzco que si lo que quieren es ser un buen actor, yo les digo que deben de llegar a ser, imprescindiblemente, un buen jugador.

¿Es difícil llegar a ser un buen jugador?

La respuesta es a la vez clara y abstracta, todo depende de cuan perfeccionista seas, de a quien le preguntes y de lo exigente que sea el director del juego y los otros jugadores. Hay jugadores que nunca están conformes con su interpretación y siempre se están exigiendo más y más, mientras que otros directamente pasan de la interpretación escupiendo el texto que les toca sin emoción alguna. Y todas son igualmente validas, todas tienen su público, por ello, si quieres que a esta pregunta te respondan siempre afirmativamente lo único que tienes que hacer es hacer esta pregunta a las personas correctas.

Pero continuemos, sé que tenéis muchas preguntas pendientes, pasemos a la madre de todas las preguntas, y no por ello deja de ser la más básica.

¿Qué es un juego de rol?

Bien, como en todas las obras literarias y escenográficas, todas ellas tienen un director que intenta, lo mejor que sabe y puede, llevar un guion a buen término con la colaboración de los actores. Pero, a diferencia de todas ellas, en los juegos de rol, aunque el director si tiene un guion escrito (o ideado), los jugadores no poseen ese guion y su interpretación se basa en la improvisación teniendo como única guía la descripción de los personajes a los que interpretan.

Si, lo entiendo, no me miréis así, he expresado una pregunta y os he soltado un rollo que no se asemeja ni de lejos a una respuesta clara y concisa. Lo intentaré de nuevo.

En prácticamente todos los juegos de rol se necesita un director de juego, alguien que conoce la posible historia, los giros argumentales que se pueden dar y que tiene capacidad de adaptación para virar y guiar aquellas situaciones que no están previstas. Y la otra parte del juego son los jugadores, aquellos que tienen  unos personajes que interpretar y se adaptan a la historia improvisando sus roles al tiempo que el director les plantea la trama.

Vaya…, esas caras…, de acuerdo, lo intentaré de nuevo…

Imaginaros que yo soy un director de juego, antes de jugar me invento una historia, podría haberla sacado de cualquier libro, película, obra de teatro, un cuadro…, pero en este caso en particular me la he inventado, y vosotros seis, los de la primera fila, vais a hacer un grupo de aventureros de fantasía épica, tú el bárbaro, tú el arquero, acróbatas, mago y el caballero. Antes de empezar a jugar apuntareis en un papel las características de vuestros personajes, una descripción de vuestro físico y otra de vuestra personalidad. No hace falta más, aunque podéis complicarlo todo lo que queráis. Empezamos a jugar, y yo, como director de juego os introduzco en la historia, ¿cómo?, pues hay infinidad de opciones, pero yo elijo situaros en una pequeña taberna de un pueblo costero, os describo el pueblo brevemente, os pongo en situación describiéndoos a los distintos clientes y camareros y al final de mi relato ocurre algo, un marinero con un puñal clavado en el estómago entra tambaleándose en la taberna con un grito ahogado que reza: ¡Nos atacan!, y en ese momento se derrumba al suelo inconsciente. Y ahora viene el comienzo del juego, esa frase que todos los directores de juego están deseando decir al comienzo de sus partidas: ¿Qué hacéis?

Esa es la frase estándar con la que comienza cualquier partida de un juego de rol, y a la que tanto temen los jugadores no iniciados en este tipo de juegos, pero ahora está la segunda parte, ¿qué opciones tienen los jugadores después de esta temible pregunta?, y la respuesta es, “todas”. No tienen una única opción, los jugadores no tienen un guion predefinido al que agarrarse para interpretar sus personajes y acciones, al contrario, tienen libertad completa para desarrollar las reacciones de sus personajes y guiar sus acciones a través de la historia planteada por el director.

¿Y cuál sería entonces la función del director?, bueno, parte de su trabajo ya lo he planteado, crear y dirigir, aunque no está obligado a crear, ya que puede dirigir historias creadas por otros, si está obligado a describir el entorno donde se encuentran los personajes, dirigir y arbitrar todas las acciones donde se tengan y/o deban usar las reglas del juego para la resolución de las mismas, e interpretar todos aquellos personajes y/o criaturas con los que los personajes se encuentren y/o enfrenten. ¿Enrevesado?, si, lo sé, preguntadle a un director de juego experimentado si me he excedido comentando las funciones de un buen director.

Pero no os agobiéis aquellos que queráis ser directores. Como he dicho antes, hay miles de maneras de jugar al rol y todo depende de la mesa de juego de la que dispongáis. Y cuando hablo de “mesa de juego” no hablo de la tabla con patas, me refiero a vuestros compañeros de aventuras, aquellos que os acompañaran por el mundo que les estáis planteando y por el que navegaran junto a vosotros con el objetivo de crear una buena historia. Y esto solo es posible entre todos. Ningún director de juego puede completar una buena historia sin sus jugadores, y ningún jugador puede hacerlo sin un director.

Por todo ello, comenzad a imaginar una historia y escribidla en un papel. Haced que unos amigos creen unos personajes para esa historia. Nárrales el comienzo de esa historia a tus amigos y, junto a ellos y sus personajes, descubrid juntos hacia donde se dirige el barco de la imaginación en el que tripulareis juntos vuestra historia, y, sobre todo, disfrutad del trayecto.>>